|
PALESTINA
"No son seres
humanos, no son gente: son árabes" Así se expresó
David Harcohen sobre los palestinos en 1973, cuando era presidente
de la Comisión de Exteriores del Parlamento Israelí
en ese mismo año. Y los gobiernos israelitas han seguido
"muy bien" su declaración racista contra los palestinos
hasta el presente.
Hoy, cuando el
designio imperial de EEUU pretende sustituir el ordenamiento legal
internacional y sus principios por una hegemonía belicista
a ultranza, en los prolegómenos de una nueva guerra ilegal
contra otro pueblo árabe -el de Iraq-, la defensa del pueblo
palestino adquiere una relevancia de primer orden para la comunidad
internacional y muy especialmente para la solidaridad internacionalista,
pues en la causa palestina se resume y condensa la amenaza que pesa
sobre todos los pueblos del mundo: la dominación y el expolio,
el sometimiento y la humillación.
En 1977 la Asamblea General de Naciones Unidas (NNUU) declaró
el 29 de noviembre Día Internacional de Solidaridad con el
Pueblo Palestino en reconocimiento a los derechos nacionales palestinos
y a la injusticia cometida por la comunidad internacional en Palestina
a raíz de la creación del Estado de Israel en 1948.
La ocupación ilegal de Israel es la responsable de la situación
dramática que vive hoy el pueblo palestino y de la violencia
que vive la zona. Por ello, condenamos categóricamente la
determinación israelí de poner fin a la Intifada y
a la resistencia palestina mediante las medidas criminales de castigo
colectivo -militares, administrativas y económicas- impuestas
por Israel. Condenamos las acciones ilegales ejecutadas por el ejército
israelí -brazo armado de los gobiernos de Israel- en los
dos últimos años de Intifada contra toda la población
palestina de los TTOO (territorios ocupados), entre ellas: los asesinatos
de civiles (más de 2.040 muertes palestinas desde septiembre
de 2000); los asesinatos extrajudiciales de los dirigentes del levantamiento
popular y de sus activistas; las detenciones administrativas masivas
(triplicadas en los últimos dos años); la reocupación
militar de ciudades y aldeas de Cisjordania y Gaza; la imposición
de toques de queda permanentes en ellas; la intensificación
del cierre ilegal de los TTOO (que mantiene a más de 4 millones
de palestinos en una carencia económica, nutricional, sanitaria
y laboral extrema sin precedentes); la demolición sistemática
de viviendas -1.046 desde septiembre de 2000- que han dejado a más
de 7.844 palestinos sin hogar, la destrucción planificada
de las cosechas palestinas, los bombardeos indiscriminados, la privación
del derecho a la educación, al trabajo y a la libertad de
movimiento. Nuestro rechazo a la imposición de EEUU e Israel
de modificar en su beneficio la representatividad política
palestina a través del asedio y la aniquilación política
y física de la dirección de la Autoridad Palestina
representada en el presidente Arafat. Reiteramos que sólo
al pueblo palestino le corresponde determinar libre y soberanamente
su futuro, así como a elegir a sus representantes. Nuestro
rechazo al proyecto sionista, que sigue siendo el fundamento, la
esencia y objetivo del Estado de Israel, por su inherente condición
racista y excluyente que ha perpetuado a través de la ocupación
militar un sistema de apartheid en Palestina y que ha suplantado
el proyecto nacional progresista, laico y democrático árabe
palestino por un Estado colonial, militarizado, confesional y de
exclusividad étnica judía, sujeto a la funcionalidad
estratégica del neocolonialismo y de los intereses económicos
y militares de EEUU en Oriente Medio. Condenamos muy particularmente
la connivencia del sionismo y de la derecha cristiana fundamentalista
de la actual Administración estadounidense, que convergen
en sus intereses sobre Palestina para propiciar un nuevo ordenamiento
regional a través de la guerra y la ocupación de Iraq,
quebrando todos los principios legales de soberanía e independencia
que reconocen y asumen todas las naciones del mundo salvo Israel
y EEUU.
|