Inmerso en la maldita
telaraña del Poder Judicial Argentino, subiendo y bajando por los
diferentes pisos, pasillos y oficinas del gigantesco y tenebroso edificio
de los Tribunales, me encontraba esta vez tramitando el pasaporte. Como
tenía una causa abierta (Usurpación y Daño), debía
pedir permiso por escrito a un juez, luego sellarlo por no sé quién
y autorizarlo por otros parásitos más. Demorando 3 meses
en un trámite que dura solo 15 días.
Mi supuesto delito fue entrar a una casa abandonada hace mas de 12 años,
limpiarla un poco e intentar luego instalar un comedor, una biblioteca
y un montón de proyectos más. Que duraron desde un domingo
a las 6 de mañana, que fue cuando entramos a la casa, hasta el
lunes tipo mediodía, que fue cuando nos echaron los cerdos (sin
orden del juez). Un cerdo le decía al otro por su radio: "No
manden más, (patrulleros), son casi todos menores...al parecer
son de la onda punk", ... y demás estupideces típicas
de los policías. En realidad todo esto no tiene nada que ver con
el resto de la historia, pero sirve como introducción de alguna
manera, ya que desde ese día me vi involucrado con la "Justicia"
Argentina y los siniestros personajes que uno se puede llegar a cruzar
por esos lugares tan poco recomendables para visitar
Estando en el Palacio de Tribunales (zona centro) me mandaron al otro
edificio, que también funcionan como tribunales pero quedan atrás
de Retiro (en realidad, no son muy lejos uno del otro, 30 cuadras de distancia
como mucho, pero como hay que atravesar sí o sí toda la
zona bancaria, lleno de autos y gente, uno puede llegar a tardar más
tiempo viajando si va en auto o colectivo, que si va caminando yo
elegí el subte que siempre es mas rápido). Lamentablemente,
ese día chocaron 2 trenes y hubo demoras de casi media hora, aguantando
la paranoia de la gente que viajaba en el mismo vagón que yo, que
se sentía dentro de una película de cine catástrofe,
sólo porque el tren se frenó en medio de un túnel
y no arrancaba. Saliendo por la estación Retiro, ya enfilando hacia
mi destino, esquivaba toda clase de puestos callejeros y propuestas indecentes
de sexo o drogas, ¡Y eso qué eran las 10 de la mañana!
A menos de una cuadra del edificio en cuestión, vi una camioneta
llena de Gendarmes, dentro y fuera de ella, había unos 6 o 7 de
ellos (esto tampoco es muy extraño, ya que por ahí abundan
estos bastardos), "la ley" y "la justicia" siempre
van de la mano Lo que me pareció extraño fue que (y
lo que motivó a escribir esta historia), a medida que me iba acercando
a los cerdos, sonaba una melodía que conocía, el famoso
"The K.K.K. took my baby away" de los Ramones saliendo del stéreo
de la camioneta de los gendarmes. En realidad no fue tan extraño
porque la mayoría de las radios comerciales, alguna que otra vez,
pasan Ramones. Pero lo que nunca imaginé fue que los policías
estarían TODOS cantando "K.K.K." con caras de felicidad,
haciendo los coritos, ¡Cómo si estuvieran en un recital!
Encima me miraron como diciendo, " Eh! punky, no cantás?"
Durante los 2 o 3 minutos que tardé en caminar esa cuadra, me invadieron
diferentes sensaciones. Asombro, ya que nunca me hubiera esperado algo
así de una banda de policías, quizás cada tanto aparece
el policía que la va de bueno y te dice "yo fui punk antes,
iba a ver a Violadores" o algo así , pero 6 o 7 cantando
a la vez, fue por demás insólito.
Bronca, si bien Ramones nunca fue una banda que me guste demasiado, tampoco
da que pase a ser música para policías. Luego me reí
hacia adentro por lo insólita que fue la secuencia y así
fue otra historia más para Punk & sus derivados.