Porque
no somos tan mugrientos como temen ni tan pulcros como desean, un puñado
de punks nos fuimos a bañar a una desolada playa -Campeche/Florianopolis/Brasil.
Guerras de arena, intentar surfear, tragar agua salada y las típicas
actividades playeras... Uno de los nuestros decidió que su short
lo incomodaba y se lo saco, otro que ya se había cansado de nadar
se lo llevo para dejarlo junto al resto de la ropa que estaba a no mas de
20 metros de la orilla. Aunque la playa era casi un lugar paradisiaco sobre
todo por la ausencia de turistas, los fastidiosos bares y su fastidiosa
música no estabamos tan solos como creíamos...
¡Los ojos de la moral y las buenas costumbres estaban al acecho de
algo que los incomode y horrorice, ese "algo" obviamente fuimos
nosotros!. Todo seguía como cualquier tarde de infernal verano hasta
que otro de los nuestros ya semi-derretido por el calor decide bañarse,
al no tener ni short ni calzones se fabrico una especie de pañal
con su remera -D.I.Y. ¡Hazlo tu mismo! Parte de la cultura punk aplicada
en todo momento y circunstancia- y ahí fue cuando la moral y las
buenas costumbres personificadas en 7 u 8 gordos de 40 años aprox.
armados con palos con clavos en las puntas y hasta un machete hacen su aparición
en escena y comenzaron a empujar a "pañal", desparramando
toda nuestra ropa con sus palos, como si esto fuera poco no paraban de gritar
(solo 2 de nosotros eran brasileños, por lo tanto mas desconcertados
estabamos el resto que no entendíamos nada de lo que decían,
pero sus palos demostraron que existe un idioma universal, que no era el
Esperanto precisamente...). Todos salimos del agua para ver que ocurría
y comenzó una discusión en ingles/portugués/español
(ya que había gente de diferentes partes de América y para
dejar bien claro que los punks somos ciudadanos del mundo, sin fronteras
ni barreras lingüísticas que nos limiten -¡no siempre
obviamente!).
Los gordos moralista querían que nos fuéramos de esa playa
y no solo no pararon de amenazarnos con sus palos que encima ya no eran
7 u 8 ¡sino 15 o más!... Como el punk no solo existe sino que
también resiste, nos quedamos todos juntos alrededor de nuestras
ropas y los gordos moralistas a 50 mts. esperando nuestra retirada. Habrá
durado media hora el intercambio de miradas cargadas de odio de ellos a
nosotros y de nosotros a ellos, porque a pesar de que nos tacharon de pervertidos,
sabíamos que nuestra lucha era valida, -Nacemos desnudos y morimos
desnudos- dijo sabiamente uno de los nuestros.
Por una cuestión de principios no nos fuimos hasta que no se fueran
ellos, que tampoco se fueron solo se alejaron un poco mas que antes... (Bs.As.
Desorden 11 // 1998)