Salimos
desde la estación de Once rumbo a un cumpleaños/recital en
Lobos (Prov. de Bs. As.) No sé porqué, pero esperábamos
que cualquier cosa podría suceder esa noche, y así fue...
Las bandas invitadas: Grosso Buitre, Loquero, Acidös Pöpulares
y, ausentes con aviso, (Os Mocos y El cuervo); 80 pizzas que brillaron por
su ausencia y ¡400 litros de cerveza!
Y como si esto fuera poco, ¡todo era gratis! La noche transcurría
sin mayores inconvenientes, cerveza va, cerveza viene, gente que entraba
y salía del lugar, ya que no había baños en el local,
cualquier rincón venía bien para desagotar y ¡poder
seguir bebiendo!. Tocó Loquero, mucho pogo, mucho calor, la cerveza
seguía rolando y ya se notaba en el ambiente una euforia etílica...
Siguió Grosso Buitre con su cantante disfrazado de bruja o algo así,
descargando un punk rock básico, pero entretenido. La comisión
propaganda de Acción Antifascista aprovechó para escrachar
con aerosol las paredes del local y alrededores...
La cerveza seguía rolando. No me acuerdo el número exacto,
pero habría aproximadamente 80 personas adentro del local y otras
tantas en la puerta, sin contar los que entraban a agarrar todas las botellas
que podían y se iban vaya a saber dónde. Me animaría
a decir que todo el que estuvo dando vueltas por Lobos esa noche, se tomó
aunque sea un trago proveniente de esta fiesta.
Nos tocó el turno a Acidös Pöpulares, la gente se divertía
bailando (otr*s, porque no decirlo, se dejaban llevar por la masa ejecutando
extraños pasos de baile, incentivados por la cerveza ingerida). Mientras
que adentro del local la fiesta estaba a pleno, afuera comenzaron los disturbios,
algunos que pasaron no perdieron oportunidad de pudrirla. No tengo idea
de cual fue el motivo de la pelea, pero no fue nada alarmante considerando
la cantidad de gente que circulaba por ahí y la cantidad de alcohol
que también circulaba por ahí. Podría haber terminado
en una verdadera masacre, si a alguien se le hubiese ocurrido empezar a
arrojar por los aires las 400 botellas que, estaban ahí esperando
que hagan de ellas lo que se les ocurriese. Que por suerte no se le ocurrió
a nadie.
Como no podía faltar, algún "buen vecino" avisó
a la policía, que no tardó en llegar. Dentro del local la
gran mayoría no estaba ni enterada de lo que ocurría afuera.
De repente, nos dijeron que cortáramos la música porque afuera
estaba lleno de policías El pánico se apoderó del lugar
donde estaban: los que querían salir a ver a quién se habían
llevado, o simplemente saber qué acontecía; los que no querían
salir y que la fiesta continuara como si nada; los que ya estaban en un
estado que daba lo mismo y qué llegue quién llegue...
Entre gritos y discusiones varias se llegó a un acuerdo: que salga
toda la gente, que si nos llevaban, que nos lleven a todos.
En la puerta, los ratis habían formado una especie de "puente
chino", de manera que ni bien uno salía, ya lo agarraban de
donde sea, y si se resistía un poco, ni dudaban en ponerle unos golpes.
A pesar de que muchos fueron detenidos, les arrancamos de los brazos a algunos
compañeros, que entre forcejeos, intentaban librarse de los cerdos.
Entre los que quedaban se organizó una especie de cuadrilla de rescate
y así fue que todos marchamos hasta la comisaría, que quedaba
a cinco cuadras del local (menos Loquero que prefirió refugiarse
en el local). Una vez en la puerta se improvisó una protesta/manifestación.
Libertad a los punkis presos, fue la consigna principal, pero también
hubo otros cánticos que ya no recuerdo. Los policías que entraban
y salían de la comisaría, miraban totalmente desconcertados
los hechos. La gente no perdió oportunidad de insultarlos y pedirles
cigarrillos de mala manera. De repente, uno de los manifestantes comenzó
a patear el espejito de un coche estacionado en la puerta de la comisaría.
El policía que estaba haciendo la guardia en la puerta, lo único
que le dijo fue: "¡eh, flaco, no te pases que tus amigos ya van
a salir!" (¿!). Mientras que afuera intentaban hacer creer su
imagen de "Al servicio de la comunidad", algunos compañeros
contaron, qué hasta picana les dieron, por el único delito,
de asistir a un cumpleaños.
Como mucho la manifestación habrá durado tres horas, que fue
el tiempo que los tuvieron detenidos, una vez que todos salieron volvimos
al local donde todavía quedaban unas cuantas botellas. Los pocos
presentes se acomodaron como pudieron y se tiraron a dormir ya que la noche
no daba para más...Al otro día algunos fueron a acampar a
la laguna de Lobos y el resto volvió a sus respectivas casas. Y así
fue otra historia más para el Punk & sus derivados, historias
de la vida real, narradas por sus protagonistas.