IR LISIADO NO ES DELITO

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Día: 25/07/97. Lugar: Cemento (Bs. As.)
Ese día tocaban, en tan conocido y detestado antro, Fun People, Los subversivos y Redención 9-11 (Chile). Debido al calor, la falta de aire y el aburrimiento, decidí acercarme a la puerta con intenciones de salir a comprar un brebaje. A medida que fui llegando, vi como los encargados de seguridad palpaban y revisaban los bolsos de los que entraban, como si fuera una comisaría en lugar de un recital. En eso, estaban discutiendo un cerdo de seguridad y un pibe, al que le decían que para poder entrar tendría que dejar sus cadenas y tachas en la entrada. Él decía que si las dejaba se las robarían y que nadie se haría cargo si esto pasaría... Que si, que no, que entrás, que no entrás. A todo esto, otro de los cerdos le señaló los pies al pibe, donde tenía una hilera de clavos en punta tipo espuela versión Mad Max.
La discusión ya tomaba más color y se agregaban más participantes:
- Mirá los clavos que tiene este. No pibe..., con eso no entrás, vos te tirás del escenario con eso y matas a uno.
( Un factor muy importante, el cual me motivó a escribir esta historia, es que el pibe estaba inválido, tenía muletas y por lógica no se le iba a ocurrir tirarse del escenario ni mucho menos).
- Devolvele la plata - dijo un seguridad.
- Eh vieja, ¿no ves que está inválido? ¿que así no puede joder a nadie?- acotó uno, que hasta el momento era un espectador como yo.
-Yo conozco muchos lisiados que son mucho más hijos de puta que cualquiera, si él lastima a alguien, el responsable soy yo. - seguía diciendo el seguridad.
-Esto es discriminación, te voy a hacer la denuncia- decía el pibe indignado.
-Andá y haceme la denuncia! Qué si vas con todas esas cadenas seguramente te dejan guardado - decía otro seguridad, ya bastante enojado al ver que se iba acumulando gente y encima la gran mayoría pedía que lo dejen pasar...
- No!!, no!!, tomá la plata y tomátelas! - el pibe agarró la plata y se fue con sus muletas como entró.
Mi salida en busca de brebajes quedó frustrada, ya que no me dejaban salir y volver a entrar, y aunque lo hubiera echo, no me iba a salvar de la palpada. Afortunadamente, un amigo, que estaba cobrando las entradas, me pasó dos brebajes que habían sido secuestrados a alguien, que no tuvo en cuenta la "eficacia" de la seguridad de Cemento... A pesar de todo, a la media hora, me encontré con el pibe de las muletas dando vueltas por el interior del local, le pregunté como había echo para entrar, y me contestó, que ya ni te palpaban ni nada... ¿Dejaron de preocuparse los de seguridad por la integridad física de los presentes que dejaron entrar a este asesino en potencia? ¿Comprendieron que alguien que llevaba muletas no podía tirarse del escenario? ¿Temían que sus colegas y amigos de la comisaría 4ta. supieran que en Cemento se discrimina a los inválidos? Tod*s sabemos que el cerebro de la gente que se dedica a la seguridad es bastante reducido, por lo tanto, nunca sabremos porqué, después de tanto escándalo, este pibe entró como si nada (escándalo por demás innecesario, si tenemos en cuenta las circunstancias). Y así termina otro capítulo del punk y sus derivados, reitero que se necesitan más historias para los próximos números del `zine, el único requisito es que guarden un mínimo de relación con el submundo del punkrock.

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